miércoles, 18 de marzo de 2020

Fracaso laboral

A pesar de que siempre he querido ser fiel y coherente con lo que pienso, creo que muy pocas veces lo he logrado.

Hoy, en un trabajo de mierda como pocos he tenido. Si puedo enumerar bien y siendo honesta han sido la mayoría de los trabajos en los que las condiciones laborales no son las ideales. Solo uno de mis trabajos tuvo condiciones ideales, jefes comprensivos, justos, honestos; compañeros de trabajo que cooperaban y no peleaban por ver quien era el preferido. Añoro tanto ese primer trabajo que siempre estoy comparándolo con los demás.

Hoy, después de haber egresado de la maestría y en mi segundo trabajo oficial, tengo el peor jefe de todos los trabajos que he tenido. Y es cuando uno se pregunta ¿De verdad vale la pena?

Tener un jefe tan voluble, nervioso, antipático, grosero, violento en sus formas me hace preguntarme por cuanto tiempo aguantaré  un trabajo como este. El dilema es que me gusta lo que hago, soy buena organizando, haciendo cosas repetitivas pero también buscando información y sintetizándola en forma de reportes o artículos científicos. Y este trabajo en el mundo académico tiene cierta relevancia en el medio. Por otro lado, el jefe tiene ataques que rayan en lo psicótico, debido a su poca tolerancia a las frustraciones y a que quiere controlar todo lo que se hace nos da poco margen de maniobra para expresar nuestras capacidades. Me siento atada de manos, supeditada a una persona que tiene el carácter de un niño caprichoso.

Y la gente me dice "aguanta". Conozco mi carácter y mi tolerancia a estos tipos de desplantes, se que una ofensa se me olvida al día siguiente. Pero en el momento me pongo voluble y sentimental y lo único que no soporto es que se me trate mal injustificadamente. Suelo admitir mis errores cuando se que los he cometido y si hay un reclamo de por medio estoy dispuesta a recibirlo, pero recibir los regaños injustificadamente es algo que no puedo tolerar. La gente prepotente me choca y afortunadamente me he topado con pocas personas así en mi vida.

Me sigo preguntando, cuanto vale mi salud mental, cuanto puedo tolerar injusticias y arranques de enojo por nimiedades. En el trabajo se respira el miedo, aquí no está permitido equivocarse ni hacer cualquier movimiento sin que antes se autorice por un único jefe déspota.

Lo único malo y por lo que la gente te dice que aguantes es por el pago. El que te paga te controla. Por eso necesito con urgencia tener un plan B, mientras no lo tenga mis posibilidades de salir de aquí se reducen a nada. Puedo renunciar claro, pero no quiero quedarme sin entradas económicas y lo peor, no quiero que se piense que no aguanté la presión de trabajar con un jefe así. Que estúpido, echarle la culpa al trabajador, pero así funciona el mundo.

Esto no es mas un reto sobre cuales son las capacidades que puedo demostrar, es mas una cuenta regresiva sobre cuanto tiempo estaré en este trabajo.  Lo peor, el jefe tiene infinidad de contactos y quedar mal con él significa que no te recomendará e incluso hablará mal de ti. Y una mierda.

Mi objetivo final sigue siendo la docencia, tengo que definir los pasos que me llevarán a esa meta, y tengo que darme prisa.


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